La prisión preventiva no es una condena anticipada: es una medida cautelar excepcional que exige que concurran tres presupuestos de forma simultánea.

Los tres presupuestos que deben concurrir

  • Graves y fundados elementos de convicción. No basta la sospecha: deben existir elementos que vinculen razonablemente a la persona con el delito.
  • Prognosis de pena superior a cuatro años. La pena probable en concreto debe superar ese umbral.
  • Peligro procesal. Riesgo real de fuga o de obstaculización de la investigación.
  • Si falta uno solo de los tres, la medida no procede. La defensa suele concentrarse en el tercero.

Qué es el arraigo y cómo se acredita

  • Domiciliario. Contrato de alquiler, título de propiedad o certificado domiciliario.
  • Laboral. Contrato de trabajo, boletas de pago, licencia de funcionamiento o declaraciones de ingresos.
  • Familiar. Partidas de matrimonio o nacimiento que acrediten vínculos y personas a cargo.
  • El arraigo se demuestra con documentos, no con afirmaciones. Reunirlos toma tiempo, y por eso la preparación empieza de inmediato.

Alternativas menos gravosas

  • Comparecencia con restricciones, con reglas de conducta y firma periódica.
  • Impedimento de salida del país por un plazo determinado.
  • Caución económica.
  • Detención domiciliaria en supuestos concretos, como edad avanzada o enfermedad grave.
  • La defensa debe proponer la alternativa proporcional al riesgo real, no limitarse a oponerse.

Si ya fue dictada

  • Cabe apelación ante la sala superior, con plazos breves.
  • Puede solicitarse la cesación cuando aparecen nuevos elementos que desvirtúan los presupuestos.
  • La medida tiene un plazo máximo: vencido sin prórroga debidamente motivada, corresponde la libertad.
  • Cuando la privación resulta arbitraria, procede el hábeas corpus.

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